
Hundió la pala en el suelo mojado
Y por un buen rato trabajó
Esa noche, se notaba…
sufrió en cada palada que daba.
Terminó aquel hueco con sus manos
que luego limpió del fango
con un gran pañuelo blanco
que de su cuello sacó.
Tomó un pequeño cofre
que descansaba a su lado
y con cuidado infinito
en el pozo lo dejó.
En él su corazón dejaba
hecho trizas por su amada…
mientras sus lágrimas de amor
con la lluvia se mezclaban
giró su rostro resuelto
y clavó en mi su mirada
mis dedos petrificados
en el teclado dejó…
me dijo con vos serena
“la puta, que escribís lindo culiao...”
y una sonrisa a mis labios
mi imaginación arrancó.
© Asi 2008
1 comentarios:
El corazón como un tesoro...sigue sintiendo de esa manera: Al ego hay que cuidarlo, que no se desmande, sino dejamos de sentir.
hasta pronto
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